Chamanismo – fenómeno? Ciencia? Camino? Don? Cualidad?

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Esta es una muy buena pregunta, una que se están haciendo muchas personas en estos tiempos, y que a mi me acompañado desde hace más de veinte años y si lo miro bien, vestida con distinto traje ha sido en esencia la misma, siempre ha estado a mi lado.

Después de la revolución cultural de los 60’s y 70’s que trajo además de los excesos del sexo, drogas y rocanrol, un despertar “espiritual”, la gente comenzó lentamente a buscar alternativas que no encontró en la religión, fueron a la India, al Tibet, a la Amazonia, México y por toda la tierra, buscando respuestas, buscando herramientas, buscando cuanto sabio pudiesen encontrar, cuanto maestro fuere conocido o estuviese oculto, cuanta experiencia les pudiese liberar así fuera por unos instantes de la presente vivencia humana, terrestre. En un mundo lleno de caos, de guerra, algo que pudiese dar respuesta a los males que aquejan a la humanidad, respuestas a las angustias y dolores propios.

Esta buena pregunta es digna de unas buenas tomas de Yagé, de unos buenos Mambeaderos y de unas buenas charlas con los ancianos, y aunque yo vengo trabajando con mis Abuelos Indígenas, nativos, como yo, de esta tierra, y he tenido oportunidad de escuchar las palabras de varios de ellos, de leer las de otros tantos, las escritas aquí, son las mías, son la mirada de un hombre latinoamericano con respecto al camino de la vida, con respecto al camino del chaman.

En el tiempo reciente se esta viendo el surgimiento de un chamanismo contemporáneo, por decirlo de manera simple, porque como no ha muerto siempre ha estado en contemporaneidad. Un chamanismo de talleres de fin de semana para llegar a la realización chamánica, como si fuese la iluminación para dummyes, como si para ser humano se tomara un taller en línea y ya todas las preguntas estuviesen resueltas. Chamanismo de aventura, de viajar a las selvas amazónicas y recibirle Yagé o Ayahuasca a cualquier persona, sin antes indagar con cuidado y buscar consejo sabio para llegar al maestro o maestra indicado.

Lo primero que habría que decir es que en si la palabra chaman, si bien ya tiene un sitial en el lenguaje contemporáneo, es en si, el termino Tungsu para abuelo sabedor, y de estos, cada cultura y cada lengua tiene el propio, por decirlo en términos contemporáneos, un termino sombrilla, que cubre como tal a todos los sabedores y sabedoras de la tierra. No más en Colombia tenemos; Jaibanas, Werjayas, Yachas, Curacas, Payes, Taitas, Usumas, Mamos, y otros que aun no conozco.

Cada uno de estos términos son en si labores, dones espirituales, registros, rangos, cargos espirituales, saberes de plantas, de maneras de curación, de gobierno ambiental, de gobierno de comunidad, de dialogo de lo visible con lo invisible, de jurisdicciones territoriales y transterritoriales, de dialogo y gobierno de elementales, de encargos del Padre Celestial y de la Madre Divina para sus hijos e hijas, de conocimiento de los misterios de la naturaleza y en esencia es medicina.

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¿Y porque tiene relevancia para mi esta pregunta?

De suyo es sencillo, este es el camino que vengo recorriendo desde hace tiempo ya, y como en muchos caminos, en si sabedor se es en anciano, se va aprendiendo, se va estudiando, se va mejorando, se va creciendo, se van desarrollando o dones previos o despertando dones para los cuales se llega a estar listo en cada etapa de la vida, en cada edad y otros que pudiesen recibirse, eso es del Padre ver cuando cada quien esta listo para una nueva etapa de estudio, de mayor responsabilidad, de mayor capacidad, de mayor fortaleza, de mayor humildad.

Cuentan abuelos sabedores que es importante atender el llamado de estos dones, de estos encargos, de lo contrario se puede sufrir enfermedad, accidentes, encarcelamiento e incluso locura, y esto lo cuentan por experiencia propia. Por así decirlo, es como escribir, sino lo haces te atosigas con lo que llevas por dentro para compartir. Si bien el don esta en una persona, no es solo para la persona, es de el o ella para compartir con su comunidad, con la humanidad.

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El camino hecho al andar, es mejor cuando caminado con pies propios

Recuerdo que tenia 7 años cuando me llevaron al médico alergólogo, y encontró que tenia alergia al polen casero y a partir de ese momento comenzamos un tratamiento que conllevaba ir todas las semanas a un centro especializado que quedaba cerca de lo que hoy es Unilago, por ahí por la 78 o 79 con 14. No recuerdo con exactitud cuantos meses o si fue un año, recuerdo si con claridad que muy pronto me aburrí de que me estuvieran chuzando el brazo y que me estuvieran inyectando esa sustancia, que además a mi corta edad no sentía que me estuviera haciendo bien, me maluquiaba el resto de la noche y parte del día siguiente en el colegio.

Comencé a pensar, seguro influido por una historia de mi Abuelo Paterno, Médico, quien se había curado de un guillain barré, que los médicos de la época le habían asegurado que era incurable, le habían dicho que se iba a quedar invalido para el resto de su existencia. Pensé para mis adentros que yo también me podía curar de mi alergia a ese esquivo polen casero, comencé por hacerme consciente de la presencia del tal polen, me paraba a contraluz en las ventanas de la casa y observaba todo lo que un niño pudiera pensar que era polen. Para mi eran esas partículas como pelusitas, como polvito que se veía flotar en el aire a la luz de la tarde, lo siguiente que observe era que no todos los días había tanto, el siguiente paso obvio para mi fue, pues si esta en el aire es por la nariz que entra. Y me hice consciente de respirar y para mis adentros mi hice consciente de que me podía curar a mi mismo de lo que fuera, eso pensé de niño.

Como a los 8 o 9 años me llevaron donde el ortopedista y el muy saboteador me dijo que tenia una inclinación lateral de los pies, una giro hacia adentro y para mas amargura para el niño, me dijo que no iba a poder utilizar tenis, “como, no a los tenis de por vida” “que aburridos estos adultos, todo por un giro en los tobillos”. La receta, zapatos ortopédicos, esas suelas de cuero, lisas, resbalosas para el pasto del colegio, para los arboles del colegio.

Lo más curioso de todo es que hoy día pienso que los tenis son lo mejor que me ha podido pasar, son mas naturales en su sostén, si me gustan los zapatos “dont get me wrong”, son bonitos y los hay mas cómodos y menos cómodos, y sin embargo nuestros abuelos indígenas del norte utilizaban y aun utilizan lo que llamamos mocasines, tanto mas confortables y naturales para caminar entre piedras, montañas y paisajes diversos, para mi los tenis son los mocasines del niño de la urbe contemporánea, o vaya y pregúntele a un parkourero si puede saltar y dar brincos con zapatos de charol o con botas ortopédicas.

Como buen hijo y como buen paciente, comencé mi tratamiento sin decir nada, a los adultos. Para terminar de completar la cuestión, después de varios chequeos el Ortopedista no vio progreso y ahora si mejoro todo, el complemento de las botas ortopédicas diarias bien lustraditas (ahí fue que aprendí en embetunar bien brillanticos mis botas), unas botas ortopédicas sostenidas a una barra de aluminio para forzar los tobillos hacia lo externo, para enderezar el caminado, “que, están locos estos médicos, porque quieren mis pies derechos si yo no me tropiezo caminando así” y ahora que lo pienso mi fatal paso por el futbol fue porque que sin querer queriendo mi quitaron mi ventaja para chutar combas y con potencia.

Bueno, esta historia me llevo a que al comienzo me quitaba el bendito aparato medieval, durante el sueño, luego me pille quitándomelo, luego lo doblaba de la fuerza que hacia al moverme en lo sueños y de contera yo dormía boca abajo, lo mas de bueno, unos sueños rete bonitos y por andar peleando con el aparato se me iban las noches, resolví ponérmelo mientras Papá nos contaba las historias antes de dormir, y luego me lo quitaba para poder dormir sin el anclaje ese.

Cual fue la respuesta del niño médico, a ver como le encuentro la comba al palo… pues sencillo comencé a caminar por la calle pendiente de mis pasos, derechito, paso a paso, además me paraba frente al espejo que había en la habitación de Papá y Mamá y repetía el trayecto una y otra vez de lejos hasta cerca y desde cerca hasta lejos, enderezaba el paso, sentía como la comba natural del pie buscaba el natural, hasta que encontré el punto, se veían derechitos los pasos, los mas de marciales, alineaditos como dicen en la jerga militar.

De ese tiempo a este han pasado años, historias personales como esta, historia de la humanidad, he visto gobiernos subir, gobiernos cambiar, he visto como todos, la guerra por televisión, desde la guerra de Viet Nam y todas las demás que fueron televisadas, más todas las películas de guerra de la segunda guerra mundial, he escuchado discursos, he vivido la prohibición de las drogas y la liberación sexual, la guerra de mi país, Colombia, la he vivido más de cerca que unos y mas de lejos que otros, la persecución política, las crisis económicas y las crisis personales, y en todo ese tiempo he buscado llevar una vida tranquila, prospera, una vida “sana”

Llevo ya 18 años de camino al lado de mis abuelos sabios y sabias plantas, hongos, plantas, y más de 30 años de conocer sustancias varias, entre ellas plantas como la marihuana, sustancias como el alcohol, cocaína, la base, pepas de diferente índole, siquiátricas muchas de ellas y que se expendían en los 70’s y 80’s, las rorrer, las jumbo 714, olí popers, fumé chicote, una vez me inyecte, tome ácidos de diversos dosajes y de diversas mezclas, y todo el tiempo la pregunta fue, “¿que es esto?, ¿que muestra esto?, ¿a donde lleva esto?, ¿como se siente con esto?, ¿como se habla con esto?” y claro en muchas ocaciones llegue el punto de quiebre, pero pude vencer la adicción y dejarla atrás, lograr sanarme y vivir bien.

Luego Tome hongos por primera vez en el 96 nada autóctono a decir verdad y desde que comencé a tomar Yagé en el 98 hasta estos días y he venido caminando el camino del sanador al lado de los sabios, el sanador de si mismo, de su mente, de su anima. Recordando palabras de Morrison, “estaba testeando los limites de la realidad”, cual realidad? Pues la que percibo como cualquier ser humano, la que esta a mi alcance, y, ¿que he hecho para conocerme a mi mismo?, pues he vivido, y, ¿como he vivido? pues he podado los antejardines de las vecinas de mi abuela Lucia en Medellín, he vendido perros calientes al frente de la Universidad Nacional, he trabajado como mesero en un par de restaurantes, he administrado una tienda de abarrotes de la cual era dueño un tío mío, he vendido ropa popular de la fabrica de un tío , he vendido blujines, preste servicio militar y allí fui traductor de manuales de trabajo, traductor simultaneo para el NZTAT en el Sinai, he prestado guardia a magistrados, fui profesor de ingles, he tenido buenos amores, malos amores, romances, amigas, novias, amantes, de una noche, de un rato, pague por sexo, estudie en la Universidad y he trabajado por mas de veinte años como diseñador gráfico y realizador de video para organizaciones, empresas, museos.

Y en los últimos diez y seis años he tomado Yagé, diez de esos años he mambeado, he sorbido yopo por cerca de doce años, he poporeado por cuatro años, he participado en ceremonias de peyote, he temazcalaeado, he asistido a inipis, hice una búsqueda de visión, he trabajado con kambó, he conocido varias iglesias chamánicas, y todo esto lo he hecho en grupo, bajo la guía de Abuelos, Taitas, Usumas, Mamos, Sabedores, solo, acompañado y con personas que no son Taitas y que no encuentro que sean de fiar, y en el camino han ido llegando pruebas, estudios, herramientas, trabajos. En este tiempo he encarado mis temores, mis alegrías y me he debatido por causa propia o ajena entre la muerte y la vida, la locura y la cordura, la indigencia, la pobreza y el total olvido de quien hoy soy.

Hoy como en muchas ocaciones anteriores en mi vida me encuentro en un lugar que se presenta como una despedida y un saludo, un cruce de caminos, un lugar de reflexión, de recoger mis pasos como individuo y los pasos dados colectivamente como unos seres humanos que nos encontramos por diferentes causas hace años ya, frente a nuestra primera taza de Yagé, con preguntas, con ilusiones, con labores previas, con acercamientos al pensamiento de los abuelos ancestrales de esta tierra americana.